Asociación cultural
  CÁNDIDO LLORENTE NOTARIO

SEÑORIO DE CASTILLO DE BAYUELA Y SU RELACION CON LA CASA DEL INFANTADO DE LA FAMILIA MENDOZA



El pueblo de Castillo de Bayuela surgió a mediados del siglo XIII, una vez pacificada y estabilizada la zona como consecuencia de la gran victoria del Rey Alfonso VIII de Castilla en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) frente a los moriscos.

Después de lo anterior se inició el proceso de repoblación de las zonas reconquistadas, fundándose el núcleo urbano del pueblo en el Cerro del Castillo, en su cumbre amesetada, sobre una antigua atalaya musulmana, ya que, si bien la zona estaba estabilizada y pacificada, era aconsejable los lugares altos, fáciles de proteger.

La estructuración social habitual en la Edad Media era el sistema feudal, lo que suponía la existencia de señores y vasallos.

Fue el rey Enrique II quien consideró que era conveniente para la tranquilidad y control de los territorios de su Corona respetar los privilegios de la nobleza vieja, la creación de otra nueva formada por familiares y allegados, a la que se otorgarían señoríos suficientes para que pudieran mantenerse con suficiencia, y la creación de una red clientelar de pequeños nobles, dotados de señoríos limitados, que requerían, para sostenerse, de la participación que el monarca quisiera darles de los ingresos de la Corona, de tal manera que los tendría siempre bajo su control.

Siguiendo esta política social, su nieto, Enrique III, consolidó el señorío de Castillo de Bayuela en 1393, entregándoselo a manos de nobles como Ruy López Dávalos y Alvaro de Luna, marcando su independencia jurisdiccional y feudal.

Cuando el rey Enrique III de Castilla (1379-1406) otorgó el título de villazgo a Castillo de Bayuela y sus aldeas (Pajares, Garciotum, Hinojosa, El Real, Nuño Gómez y Marrupe), en Madrid a 12 de octubre de 1393, lo hizo con intención de librarla de cualquier “susxeçion basallaxe et senorio e juresdiçion e posesion e pechos e derechos e otras cossas”, pero tan solo le duró dos años ya que en 1395 entregó el señorío a su condestable Ruy López Dávalos (1357-1428). El enfrentamiento de Dávalos con su mayor rival don Álvaro de Luna (ha.1390-1453), condestable del rey Juan II (1405-1454), hizo que el señorío pasara a manos de don Álvaro el 1 de septiembre de 1423 confirmándose la toma de posesión el 4 de octubre por su “alcayde” de Escalona (Toledo), Juan de Gotor, y por el Rey el 27 de enero de 1424. Desde Escalona asienta a doce de sus monteros entre las aldeas de Garciotum, El Real, Nuño Gómez e Hinojosa, sin descartar que también lo hiciera en la propia villa de Castillo de Bayuela. A su fallecimiento, el señorío pasará en 1453 a su viuda doña Juana de Pimentel (?-1488) quien lo cede a su hija doña María de Luna y Pimentel (?-1502), la cual casó en 1460 con don Iñigo López de Mendoza (1438-1500) (II Duque del Infantado y Marqués de Santillana) emitiendo ambos un privilegio declarándose señores de Castillo de Bayuela el 20 de noviembre de 1469.

Como consecuencia del enlace entre la hija de Álvaro de Luna, María Pimentel, con Íñigo López de Mendoza, llevó el señorío a la influyente familia Mendoza, que ha estado muy ligada al pueblo de Castillo de Bayuela.

El 22 de julio de 1475, los Reyes Católicos crearon uno de los títulos nobiliarios de mayor rango, el ducado del infantado, concediéndoselo a Diego Hurtado de Mendoza y Suarez de Figueroa, elevando a la familia Mendoza a su más alto rango, creándose la Casa del Infantado.

Todos estos acontecimientos históricos ocurren en la villa original de Castillo de Bayuela ubicada en lo alto del Cerro del Castillo en torno a la iglesia mudéjar del siglo XIII de Nuestra Señora del Castillo, ya que a mediados del siglo XV, el lugar donde hoy se encuentra la actual villa era la aldea de Pajares. Pero fue justo este el momento en el que la aldea de Pajares se convirtió en la nueva población de Castillo de Bayuela ya que en febrero de 1482 se argumentaba que en lo alto del cerro del Castillo “por agora non viven vecinos algunos”. Establecida la villa en su nuevo emplazamiento y con la familia de los Mendoza a la cabeza fue cuando se erigió el rollo jurisdiccional como símbolo de su poder señorial ofreciendo de forma destacada el escudo nobiliario de tan afamada familia.






En este primer plano, la plaza de la Constitución (Castillo de Bayuela) con el rollo jurisdiccional en primer plano y la casa de los Mendoza y Luna al fondo.











Justo antes de acceder a la plaza principal y junto a la casa consistorial (donde hoy se encuentra la Posada de Bayuela y algunas casas particulares), se levantaba una antigua casona de grandes dimensiones cuyo elemento más sobresaliente era el dintel de una pequeña ventana subdividido en tres partes y cuya lectura, de izquierda a derecha, era: el dibujo de una media luna en cuarto menguante como emblema de la casa de los Luna, seguidamente las palabras “AVE, MARYA” y, por último, un castillo de tres torreones con acceso en arco de medio punto, ambos como símbolo de la casa de los Mendoza.





Posiblemente la casona no fue la original levantada a finales del siglo XV. Pensamos que su arquitectura bien pudiera responder a una obra de mediados de siglo XVI con algunas transformaciones posteriores, siguiendo el modelo de grandes casonas del territorio abulense levantadas en el siglo XVI





Fachada de la Casa de los Luna y Mendoza





Las casas se componían de dos edificios independientes y un patio funcional de trazado irregular, cercado por el ángulo de la manzana en donde estaba ubicado. El edificio principal se abre longitudinalmente a la calle principal y se ubicaba junto al ayuntamiento. Era de planta rectangular y de dos pisos. Un arco de medio punto rebajado con puertas de doble hoja y decoradas con grandes cabezas de clavos cuadrados daba acceso a un zaguán de unos 4 o 5 metros de altura cubierto con grandes vigas de madera sustentadas por ménsulas.


A la izquierda de la entrada arrancaban las escaleras en tres tramos, el primero de tres escalones con descanso en piedra labrada, el segundo ascendía dos escalones más y descanso igualmente en piedra, y el tercero en madera ascendía hacia el segundo piso. Del segundo rellano se accedía por una puerta a una habitación iluminada por un vano que, a su vez, llevaba a otra contigua de similares dimensiones, ambas con suelo de baldosas de terrazo.



Esquinazo de la Casa con rollo jurisdiccional al fondo





El tramo final de la escalera llevaba al segundo piso en cuya distribución se ubicaban a la izquierda dos habitaciones, estando la segunda de ellas (con fachada a la calle principal) subdivida en otras dos pequeñas habitaciones, todas ellas con techo más bajo ya que sobre ellas se encontraba “la troje”. A la derecha de la escalera se accedía a una gran estancia que pudo ser el espacio principal de la casa ya que se iluminaba por un balcón que asomaba a la calle principal, y a su derecha otra habitación contigua con iluminación a la misma calle. Del mismo modo, los techos de estas estancias presumían de poseer unas grandes vigas de madera y sus suelos se cubrían de baldosas de ladrillo planas.


Accediendo por la entrada principal y en línea descentrada se encontraba el patio de la casa, cuyo pavimento estaba formado por grandes lajas de piedra (al igual que ocurría en las estancias de entrada y habitaciones del piso inferior) y con pequeños gajos incrustados. A la derecha del patio se hallaba el segundo de los edificios de la propiedad, llamado “el pajar” por el uso que se le venía dando, aunque nos narra algún testimonio que una vez llegaron de Madrid unos historiadores o arqueólogos e indicaron que esta estancia era la más importante ya que en su interior pudo acogerse incluso una capilla. No estarán mal encaminadas estas narraciones ante el hallazgo del contrato de dicha construcción.


La historia final de estas casas pasa por lo sucedido con gran número de propiedades y bienes inmuebles que había en la España señorial cuyo fin se produjo en 26 de agosto de 1837 con la abolición del régimen feudal, desapareciendo el Señorío de Castillo de Bayuela como entidad jurisdiccional con la abolición de los señoríos jurisdiccionales por las Cortes de Cádiz. A partir de aquí, la casa tuvo que pasar a manos privadas.


Durante siglos ha sido muy estrecha la relación de la Casa del Infantado, ostentada por la familia Mendoza, con Castillo de Bayuela. Se puede apreciar una gran similitud entre el escudo de los Mendoza con el escudo del pueblo.




Escudo de los Mendoza y Casa del Infantado

Escudo de Castillo de Bayuela

Actualmente el título de duquesa del infantado lo ostenta Maria de la Almudena de Arteaga y del Alcázar, abogada y una de las escritoras más reconocidas de novela histórica. Desempeña el cargo de presidenta de la Fundación Casa del Infantado.

Enlace con la Fundación de la Casa del Infantado.

https://fcdinfantado.com/